Reseña: Café Budapest

 


"El fuego atrae el fuego", se lee en alguna página de este comic, una sentencia reforzada gráficamente y latente en toda la obra. Cuando las ideas exacerbadas de pertenencia y de odio al diferente consiguen hacerse fuertes, cargarse de razones, son para una sociedad similares a un incendio inextinguible que se alimenta de las desgracias que  provoca. 

Y siempre hay pirómanos dispuestos a arrasar los mismos cimientos del mundo si es el precio a pagar a cambio de alcanzar sus objetivos.

Aquellos que sólo quieren  convivir en paz, sólo no tienen más opción que seguir con sus vidas hasta que no quede nada, ni esperanza, sólo la de alistarse a un bando o escapar a un nuevo destino. 


"Ninguna esperanza para los judíos" es el mensaje que la madre del protagonista hubo de escuchar repetido una vez tras otra, día y noche, desde los altavoces en el campo de concentración de Birkenau, al que logró sobrevivir pero con una herida mortal en su memoria. 

Es la falta de esperanzas y oportunidades lo que, en mayo de 1947, motiva al protagonista a convencer a su madre, abandonar Budapest y viajar a Jerusalén, dónde su tío les ha ofrecido cobijo.


Llegan a la ciudad en un momento en que aún es posible algún grado de convivencia entre la población de distintas religiones  aunque para los actores políticos parece imposible y lejos de sus intereses un acuerdo pacífico sobre el control de Palestina y  se hacen notar individuos de ambos bandos partidarios de la confrontación y muy dispuestos a emplear la violencia. 



Es un cómic narrado con ingenio y fluidez. En pocas páginas consigue atraer nuestro interés hacia los diversos conflictos históricos y familiares. Al terminar el comic uno podría pensar que trata de una historia típica, muchas veces vista y leída antes, pero como digo, eso es el algo que uno sólo piensa después. Cuando estamos sumergidos en la lectura asistimos a los devenires y dramas de unos personajes que nos importan, llenos de vida, gracias también a la expresividad y eficacia del dibujo de Zapico. Es una trama pretendidamente sencilla que aborda aspectos de la vida que nos atañen a todos. Los negocios, el trabajo, las aficiones, la familia, los amigos, el amor. Todo lo que nuestro protagonista descubrirá y disfrutará en Jerusalén mientras le sea permitido. Pilares de una sociedad, de una vida digna pero siempre bajo amenaza.

Respecto al contexto histórico, no pretende ser un cómic divulgativo. Este se presenta con rápidas pinceladas, más que suficientes, que se funden con desarrollo de la trama. Corre de nuestra cuenta profundizar sobre las circunstancias de ese periodo histórico. Los nombres propios de países, organizaciones o personas que se mencionan no están elegidos al azar y son pistas que pueden ayudarnos a conocer mejor y reflexionar sobre ese conflicto y cómo y por qué se desencadenó.

Aunque más importante que identificar causas o culpables, es el mensaje que ,en mi opinion, quiere transmitir el autor, que vendría a ser y perdón por la redundancia: sólo en la convivencia puede crecer la vida. El resto, sólo conlleva desgracias, incendios imposibles de apagar y eriales.


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cántico gradual para Agustín, Tabitha Spruce