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Veraneo de rockstars

Había que recorrer aquel camino y pagar por ello con cada paso. Sufrir un calor descarnado, superar el miedo a morir bajo las ruedas, pero al llegar se detenían en la puerta, abrían los brazos y las piernas, y dejaban que el viento helado se colase por cada rendija de su cuerpo. El frío reconfortante, el brillo del mármol, orden y prosperidad, era como entrar en  un país mejor.  –Esta es buena hora. No hay mucha gente, ni demasiado poca.  Da de comer al aburrido. A la vista del banquete que allí se exhibía cómo considerar pecado tomar un poco. –Yo una cocacola y patatas.  –Yo un zumo de piña y donetes.  Solían merendar en zonas de poco tránsito, entre somieres y colchones, frente a las televisiones o comían con disimulo mientras daban un paseo.  Recorrieron los pasillos con parsimonia, compartiendo impresiones  acerca de cada artículo. Serruchos, camisones, flores de plástico, todos merecían algún relato, alguna explicación, alguna broma.   Y...

Visitante

  Esperó, oculto tras la penumbra más densa del dormitorio, hasta que la criatura dejó de moverse. Entonces descendió hasta su regazo. Estudió unos instantes el cuerpo tendido ante él, desplegó el instrumental, palpó con prudencia la cabeza y apartando unos mechones, clavó la aguja hasta el fondo. El cuerpo se contrajo y el rostro se arrugó en distintas direcciones, dando muestras de dolor, aunque enseguida se calmó y permaneció dormido. Continuó con el procedimiento. Conectó un grueso cable al otro extremo de la aguja y manipuló los resortes del panel mientras leía con atención las indicaciones; hasta que una de ellas confirmó que el proceso había comenzado con éxito, comprometéndose a avisarle cuando hubiese concluido. Aun así, siguió observando el panel en previsión de algún error, de alguna sorpresa inesperada. El cuerpo se extremecía. Seguramente debido a la extracción. No se consideraba un proceso especialmente doloroso pero tenía entendido que solía provocar sueños ...

Reseña: Café Budapest

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  "El fuego atrae el fuego", se lee en alguna página de este comic, una sentencia reforzada gráficamente y latente en toda la obra. Cuando las ideas exacerbadas de pertenencia y de odio al diferente consiguen hacerse fuertes, cargarse de razones, son para una sociedad similares a un incendio inextinguible que se alimenta de las desgracias que  provoca.  Y siempre hay pirómanos dispuestos a arrasar los mismos cimientos del mundo si es el precio a pagar a cambio de alcanzar sus objetivos. Aquellos que sólo quieren  convivir en paz, sólo no tienen más opción que seguir con sus vidas hasta que no quede nada, ni esperanza, sólo la de alistarse a un bando o escapar a un nuevo destino.  "Ninguna esperanza para los judíos" es el mensaje que la madre del protagonista hubo de escuchar repetido una vez tras otra, día y noche, desde los altavoces en el campo de concentración de Birkenau, al que logró sobrevivir pero con una herida mortal en su memoria.  Es la ...

Reseña: El desafío del Duende

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El desafío del duende (del 260 al 267 de Amazing Spiderman ) El tomo contiene ocho números y podría dividirse en tres bloques: cuatro números de De Falco y Frenz (260, 261,263 y 265 ) , dos números de relleno o fill-ins (262 y 264) y para concluir, dos números con Peter David al guión (266 y 267).    La etapa de Tom de Falcó y Ron Frenz en Amazing Spider-Man fue y sigue siendo un cómic de evasión que da gusto leer. Guionista y dibujante trabajan como uno y la narración fluye con agilidad y coherencia. Los personajes están llenos de vida y potencial aprovechado, numerosos personajes secundarios, con mención especial a Mary Jane, así como a su relación con Peter, viven etapas memorables Como suele suceder en todo serial, las tramas y subtramas de este tomo son consecuencia de acontecimientos previos. Hay que reconocer que los eventos de mayor importancia han tenido lugar en números anteriores: la etapa de Roger Stern con su saga del Duende, la saga del traje ali...

Contabilidad Básica

  Algo sorprendió a los alumnos del curso de Contabilidad Básica para desempleados cuando el primer día de clase el profesor entró en el aula. Sin saludar ni presentarse. Y durante más de veinte minutos deambuló entre las mesas, miró por la ventana, intercambió algunas palabras con alumnos de las últimas filas. Siempre esbozando una peculiar sonrisa, cohibida y forzada. La mayoría supuso que estaban esperando a alguien, el director del proyecto formativo, el consejero de nosecuántos, quíén sabe, alguien que diría unas palabras, seguramente demasiadas, y escucharía un par de preguntas, probablemente absurdas, antes de dar comienzo al curso. Hasta que una chica larguilucha, con cara de sueño, preguntó: - ¿Estamos esperando a alguien? La observó sin responder. Aunque nadie podría asegurar por su mirada que la estuviera viendo. Incluso cuando desvió la mirada hacia la puerta por donde había entrado, sus ojos parecían contemplar otros paisajes. Se llevó la mano a la barbilla y la...

Cántico gradual para Agustín, Tabitha Spruce

E ntre tantos placeres literarios está el de encontrarnos un poema memorable donde no lo esperas, sin ir más lejos en un libro que no es de poesía. En el capítulo 23 de Mientras escribo, la obra de no ficción que Stephen King dedicó a su vida, su obra y su oficio, el autor incluye un poema de Tabitha Spruce, la que ha sido su pareja toda la vida, escrito escrito  poco antes de que fueran novios, como ejemplo de obra trabajada con imaginación, oficio y dotada de sentido. Este es el poema y a continuación algunas de la s palabras  que   King   le dedicó en el libro. . C ÁNTICO GRADUAL PARA A GUSTÍN Despierta en invierno al oso más delgado la risa dormida de las langostas, la algarabía de las abejas soñando, el perfume meloso de la arena del desierto que lleva al viento en su matriz hacia los montes lejanos, las casas de Cedro. El oso ha oído una promesa en firme. Hay palabras comestibles; alimentan más que la nieve amontonada en ba...

La habitación blanca, Charles Simic

LA HABITACIÓN BLANCA The white room Lo obvio es difícil      The obvious is difficult de probar. Preferimos       To prove. Many prefer lo oculto. También yo.    The hidden. I did, too. Escuchaba a los árboles.     I listened to the trees. Tenían un secreto,   They had a secret y estuvieron a punto    Which they were about to de revelármelo:   Make known to me, nunca lo hicieron.    And then didn’t. En el verano cada árbol         Summer came. Each tree de mi calle tenía una         On my street had its own Sheherezada. Eran parte         Scheherazade. My nights mis noches de sus cuentos    Were a part of their wild salvajes. Me llevaban      Storytelling. We were por casas cada vez         Entering dark houses, más o...